Un año más (jodidos)

Por el Niño de la Cotorra.

Me gustaría empezar este artículo con otro título y diciendo que, de una puñetera vez, nuestras vidas han mejorado al menos en lo colectivo. Pero no. La realidad de nuestro pueblo, igual que la realidad en general, invita a todo lo contrario. Basta con echar un poco la vista a lo sucedido estas Navidades y a la precampaña electoral para ver que, efectivamente, tenemos ante nosotros un panorama cuanto menos inquietante.

Así, durante la Navidad hemos podido comprobar cómo los esfuerzos de la Policía Local por erradicar el botellón se han redoblado incluso en fechas señaladas en las que, tradicionalmente, se nos pasaba un poco la mano, quizá para que pensáramos que al año siguiente nuestra suerte cambiaría. Sin perder de vista que el botellón es una nimiedad en comparación con otros problemas a los que nos enfrentamos, también hay que reivindicar que, en cierto modo, es de lo poco que nos quedaba para alternar, debatir o reir fuera de los círculos establecidos por los que mandan, algo que tampoco está al alcance de todos.

Dicho esto, volviendo la vista hacia la marcha de Marbella con vistas al 2011 que acaba de arrancar, hay que recordar que se cumple un año del cierre de Hacienda de Toros, la única esperanza para muchas familias que han sufrido en sus carnes los estragos de las drogas y una de las pocas cosas buenas que, a nivel solidario, tenía nuestro pueblo. Todo ello, naturalmente, sin que se hayan cumplido las promesas de rehabilitación a través del trabajo que para sus usuarios prometía el concejal de Bienestar Social, Manuel Cardeña, y a través de él el equipo de gobierno del PP.

Por otra parte, y a sabiendas de que cada vez queda menos para que las clases menos pudientes tengamos que hacer frente a las consecuencias de la implantación de la zona azul en buena parte del centro, cabe destacar que la alcaldesa y los suyos siguen gobernando como saben, sin otro interés que la permanencia en el asiento y con la confianza que da el saber que no hay oposición. Si a esto le sumamos que los centros de personas mayores del municipio se han convertido en la mejor herramienta propagandística y de reclutamiento que cabría esperar, el PP se asegura una permanencia cuanto menos tranquila y por muchos años. A este respecto, para los peor pensados, conviene puntualizar que lo que desde aquí se reclama no son menos atenciones hacia nuestros mayores, que sin duda la merecen, sino que los jóvenes recibamos lo mismo, o al menos algo parecido. Y es que lo poco que se nos ofrece suele tener tintes bastante propagandísticos o, además de esto, un cierto componente pseudofascista, caso de las espléndidas capeas que se patrocinan desde el área de Juventud, muy en consonancia con nuestros intereses.

Sin embargo, tampoco tranquiliza lo que se propone desde el otro bando en esta absurda dicotomía que se ha impuesto a todos los niveles y que dice mucho de nuestro sistema. Centrándonos en la alternativa que supone la candidatura de Bernal, conviene destacar en primer lugar el carácter unipersonal de la misma. Aunque se rodee de un comité de expertos, no parece probable que el ego del candidato acepte demasiadas recomendaciones. A la vez, la presencia de la ex ministra Magdalena Álvarez como cabeza visible de dicho órgano supone una falta de respeto hacia nuestra inteligencia, lo mismo que la mera presencia de Chaves en nuestro pueblo, al que volvió (al menos de manera oficial) para la presentación de la candidatura del PSOE.

Por otro lado, tampoco resulta creíble que, pese a la arrogancia demostrada en diversas ocasiones, Bernal siga postulándose como el candidato del pueblo. También son del pueblo los gatos y las ratas, los pajaritos y la ruina que llevamos encima (y que muchos no volverán a padecer nunca gracias a nuestros impuestos por mucho que se presenten como luchadores). Y el Percha o el Pelotilla, a los que nunca nadie presentó como candidatos aún sabiendo que podrían ser más honrados que nuestros gobernantes y que muchos los votaríamos sin dudarlo. Por último, habría que pararse a pensar si la presentación de la candidatura de Bernal en el mismo lugar en que Torrente recibía una medalla al final de la segunda entrega de la saga de Santiago Segura es un guiño que nos hace la historia, un fallo de Bernal y su equipo o una mera coincidencia, aunque en cualquier caso resulta inquietante.

Concluyendo, se hace evidente que es necesario hacer algo ante tanta mediocridad para que nuestro color no sea el gris de la ceniza, y que la mala leche, la apatía o las dificultades por las que pasa tanta gente válida no terminen por hacerse crónicas. Sí parece claro que, dada la perversión de nuestro sistema, lo que haya que poner en marcha no puede pasar por el tamiz de un partido político, lo mismo que sería complicado que ocurriera a través de un sindicato. Sea como sea, no es que se acepten sugerencias, sino que son más necesarias que nunca.

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2 comentarios to “Un año más (jodidos)”

  1. Sí señor, dando caña como siempre!! Esta web es de las mejores. Ojalá la mitad de los marbelleros fuéramos la mitad de críticos que este niño de la cotorra…. !!

  2. Un cualquiera Says:

    Killo!! presentate a alcalde tio!! Tu eres la solucion del pueblo, creeme

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