Archivo para Años 80

La Leshe Que Mamate. Concierto 10/09/2011

Posted in Música with tags , , , , on 28 agosto, 2011 by ¡¡Arde Marbella!!

Cartel promocional del próximo concierto que celebrarán El Alma y La Leshe Que Mamate, con motivo del veinticinco aniversario de estos dos míticos grupos de la “auténtica Marbella”.

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Mi generación

Posted in Denuncia with tags , , , , , on 17 abril, 2010 by ¡¡Arde Marbella!!

Ha vuelto a llover. Sólo los auténticos salen a la calle cuando llueve. La última vez que pise Marbella era Semana Santa. Me fui contento porque saludé, hablé, bebí y conspiré con gente auténtica. Una cosa quedó clara: los auténticos queremos salir también cuando hace sol. Esa simple intención era ya en sí un logro, un avance. Era la primera vez que de nuestras bocas no salía el epíteto «mierda» acompañando al nombre de este pueblo.

Estudiamos en Málaga. En Granada, Sevilla y Madrid. También hay gente en Barcelona. Otros prueban suerte en Londres, París y Berlín. Sabemos desenvolvernos bien en ambientes hostiles: vivimos lo mejor de los ochenta y lo peor de los noventa. Sin subterfugios, nos vamos haciendo periodistas, maestros, actores, fotógrafos, músicos, médicos, arquitectos, informáticos, historiadores, enfermeros, peritos, psicólogos, trabajadores sociales, traductores, biólogos o farmacéuticos. Los hay, incluso, que se convertirán en ingenieros aeronáuticos. Los que trabajan aquí, los que se buscan la vida, bendicen el día que volvemos para olvidar el hastío. Y todos tenemos proyectos. En la noche, con extremo sigilo, sabemos encontrarnos. Enfilamos la calle Aduar, nos perdemos en los oscuros callejones del puerto y merodeamos por la plaza de los Olivos. También jugamos al futbolín y bebemos cañas en los bares del barrio. No nos queda otra. No hay más. Sólo el consuelo de abrazarnos fugazmente, de besar al colega y preguntarle «tío, ¿qué tal?».

Aspiramos a que eso cambie. Nunca hasta ahora habíamos guardado en nosotros tal anhelo. No falta el que quiere montar un bareto o una sala de conciertos, otros más osados pretenden abrir una librería. Lo mejor del caso es que, sin apoyos municipales, hay ya iniciativas que parecen salir del abismo, como Marbellainformacion.com o Arkham Marbella. Puede ser cierto que la Delegación de Juventud de Marbella esté dispuesta a escuchar propuestas, pero no lo es menos que exija lealtad política o aproveche nuestro esfuerzo para echarse flores. Como otras veces se ha escrito aquí, en muchísimas ocasiones ha demostrado ya el director  del área juvenil que está ahí para los suyos, no para los demás. La consigna es, pues, clara: volver a la ciudad y tomar la iniciativa por nosotros mismos.

Y, ante todo, reivindicamos la autenticidad. La esencia de pueblo que perdimos en el año 1991. Una canción de Los Muertos de Cristo, incluida en su fabuloso disco Los olvidados (1997), fue durante un tiempo un faro para muchos de nosotros. “Marbella y la bestia” nos recordaba insistentemente en qué había convertido Gil la ciudad. Las dos primeras estrofas son ejemplificadoras:

Hay una ciudad en la Costa del Sol
cercada por el miedo, temblando en un rincón.
Una bestia la cautiva a golpe de cañón,
mercenarios en las calles controlan la situación.

Los ricos ya no lloran, sonríen sin parar,
los defiende el Gil-y-pollas,
su alcalde y tal y tal.

Pero ha sido otra canción, sin embargo, la que me ha llevado a escribir este puñado de reflexiones. Esta mañana me he descargado el nuevo disco de Chico Ocaña, Canciones de mesa camilla (2010), donde hay una sevillana dedicada a Marbella, en la que incluye un refrán recogido ya por el romántico Richard Ford: «Marbella la bella, quien entra con capa sale sin ella». Es un antiguo y burdo tópico, asociado al bandolerismo y al pasado musulmán, prejuicioso, como todos los que acumulaba el viajero británico. El problema es que ahí prosigue, redispuesto y actualizado hasta el punto de ser vinculado con la corrupción malaya. Por eso preferiré siempre al sutíl Kiko Veneno que al ex líder de los Mártires del Compás, aunque eso es otra historia. Lo importante es que, enquistada en esa canción, se nos muestra la verdadera herencia del gilismo: haber quedado retratados como un pueblo inculto y cateto que permitimos a Gil y su tropa hacer de las suyas porque queríamos lo mismo que él, dinero y poder, sin importar el precio que había que pagar por ello. Quién no escucha habitualmente «si volviera Gil… yo lo votaba otra vez». Yo, más bien, lo botaba.

Crecer en pleno gilismo fue duro, pero por suerte mi generación, en gran parte, supo tomar conciencia del asunto. Somos invisibles, pero estamos aquí. En la noche. En la lluvia. Esta es la conclusión que he sacado a lo largo de este año, desde que surgió ¡¡Arde Marbella!! hasta que cogí el portillo de vuelta a la universidad, saturado de ideas, proyectos en potencia e ilusiones. Entre tanto, ha dejado de llover. Por suerte, esta vez no habrá inundaciones especulativas.

Prometeo.

Briatore

Posted in Música with tags , , , , , , , , on 22 septiembre, 2009 by ¡¡Arde Marbella!!

Briatore

Iniciamos el muestrario de grupos locales a ritmo de ska, presentando a Briatore, una banda adscrita al movimiento Two Tone, que floreció en el Reino Unido durante los años ochenta, siendo sus máximos representantes Madness y The Specials, dos de los mejores grupos británicos de todos los tiempos. Sus influencias se completan con otros clásicos de la música inglesa, como The Clash y The Beatles, sin olvidar los hipnotizantes ritmos jamaicanos de los sesenta y setenta, con Bob Marley y The Skatalites a la cabeza. Estos cinco tíos, que representan mejor que nadie el universo sonoro de los rudeboys, pertenecen a una Marbella distinta a la que conocemos, condenada al ostracismo desde los feroces años noventa y que hoy día sólo revindicamos unos pocos. Esa Marbella auténtica, oculta, a donde prima la sencillez y nunca llega el glamour; “profunda e invisible”, como apunta Briatore en su web, vio surgir a este grupo hace más de dos décadas, durante los  años de mayor efervescencia cultural que jamás haya vivido nuestra ciudad, allá por finales de los ochenta, aunque en los tres lustros siguientes las malas lenguas postularan lo contrario.  La Leshe que Mamate, nombre de la banda en esta primera etapa, se convirtió pronto en un referente local del pop alternativo y los nuevos ritmos que venían del extranjero, hasta tal punto que llegaron a grabar un LP bajo la dirección de Julián Hernández, carismático líder de Siniestro Total, el grupo español que mejor supo entender lo que realmente era el punk.

Superar los noventa no fue cosa fácil y tras unos cuantos años de conciertos, cambios de formación y el descubrimiento de influencias más maduras, como los ya citados The Specials, principal referente de este colectivo de músicos, el grupo se disolvió y sus integrantes siguieron caminos diferentes; unos permaneciendo en la música, otros alejándose de ella. Este parón duró hasta 2007, cuando los miembros supervivientes retomaron el proyecto inicial, ahora bajo la denominación de Briatore, completándose la formación con nuevos componentes. De esta manera, el grupo ha logrado volver al panorama musical con más fuerza que nunca, algo que demuestran los dos conciertos celebradados en Madrid (BarCo y Gruta ’77) y las varias actuaciones en festivales de la Costa del Sol (Marbella Grill, Jet Set Banana Festival, Fuengirola Pop Weekend, Ojeando Festival…), donde los chicos de Briatore han deleitado al público y a la crítica con un ska fresco, maduro, divertido y de gran calidad musical. Además, han participado en Somos los ¡Mods! 2 (2008), recopilatorio producido por la discográfica independiente BipBip Records, cuya sede se encuentra en Barcelona. De hecho, la gira de presentación de este álbum recaló el pasado otoño en Marbella, concretamente en Premiere Club, donde Briatore actuó en compañía de la banda catalana Stay. También estuvieron presente en la fiesta Carlito Brigante y Peep Sound, que junto a Sr. Maruba, forman el trío de disc jockeys locales que suelen amenizar los bolos de Briatore.

Briatore en directoBriatore en directo.

¿Por qué ese nombre? Según los integrantes de Briatore, el nombre de la banda representa “una forma de vida que practica cierto personaje y que la inmensa mayoría de los mortales nunca llegará a catar ni de lejos”. Briatore es, por lo tanto, “elegancia, éxito, orgullo, excesos, defectos… decadencia y buena vida. Enemistad manifiesta con la vulgaridad que asola el nuevo milenio”.  El grupo, compuesto por Federíco Vallés (teclados), Bili (guitarra), Fabí (guitarra), Shavea (batería) y Tete (bajo), graba actualmente en San Fernando su primer trabajo, producido por Josema de Los Hermanos Dalton, conocida banda gaditana de indie.

Briatore al completo Los cinco componentes de Briatore: Shavea, Fabí, Bili, Tete y Fede.

Para ir abriendo boca y que la espera no se haga demasiado larga, os hemos dejamos más arriba algunas canciones y, a continuación, tenéis un vídeo promocional de “A Way of  Life”, uno de los mejores temas de Briatore, cuyas imágenes fueron grabadas en el Jet Set Banana Festival de Málaga (16/02/08):

Próximos conciertos de Briatore:

14 de noviembre – Sala El Coyote, III Rally Scooterista (Alicante).

20 de noviembre – Sala Eventualmusic, aniversario del reggae-ska bar Wakame (Málaga).

11 de diciembre – Sala Boogaclub (Granada).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Vicente de Espona (1918-1995)

Posted in Denuncia, Pintura y escultura with tags , , , , , , , , , on 12 abril, 2009 by ¡¡Arde Marbella!!

A menudo, cuando enfilaba El Peral cuesta arriba, camino de mi barrio, solía recordar vagamente la silueta de un mural escultórico, que en mi mente tomaba formas psicodélicas, sin saber bien qué era y dónde estaba antes de su repentina desaparición. Pasados algunos años, ya sin miedo de llevarme un castigo de mi madre por llegar tarde a casa, supe que se trataba del Sol de Marbella, escultura  con sabor a tardes de teatro. Lo mejor vino tiempo después, no hace mucho, cuando descubrí que su autor, Vicente de Espona, también había realizado otros dos monumentos habituales en mi infancia, que, hasta ese justo momento, no me habían importado nada. Uno de ellos, Homenaje a Andalucía, fue blanco de no pocos balonazos y diana improvisada cada vez que iba a jugar a la Divina Pastora; el otro, llamado Síntesis de San Pedro de Alcántara, y que, como el Sol de Marbella, ha vivido tiempos mejores, es mi único recuerdo de las pocas veces que visité la feria sampedreña. Está claro que Parques y Jardines fue siempre la delegación predilecta en los años de Jesús Gil, en detrimento del patrimonio artístico de la ciudad, por el que nunca nadie de su equipo mostró el más mínimo interés, exactamente igual que yo cuando jugaba a la pelota. Yo voy a redimir mi culpa en estas líneas, ellos, me temo, nunca lo harán.

Sintésis por los suelos (diciembre de 2008)Así se “conserva” la escultura Síntesis desde diciembre de 2008.

Vicente de Espona Carrera nació en Valencia en el año 1918. Su pasado de juventud está vinculado inevitablemente a la terrible guerra española, la cual, como a muchos otros, le privó de sus mejores años. Tras el fin de la contienda, vivió y trabajó en Barcelona, donde curso estudios de abogacía. Su verdadera pasión, no obstante, siempre había sido el arte, lo que le llevó a una crisis de certidumbres y, finalmente, a abandonar su oficio en 1951 para trasladarse a Brasil, momento en el que arranca su obra. Característico por sus curvas sinuosas, su trazo esquemático y su vistosidad compositiva, Espona será un artista vanguardista y reconocido en São Paulo, sobre todo por sus murales, en los que solía emplear materiales diversos y contrapuestos.  En los años setenta regresa a España y establece su taller en Marbella, ciudad donde residirá hasta 1995, fecha de su muerte. Aquí realizó, sin duda, algunas de sus mejores obras, entre las que se encuentran las tres ya citadas más arriba, destinadas a embellecer nuestra ciudad y que otorgan un distintivo especial a los lugares donde fueron colocadas. Ello no ha impedido que a partir de 1991 fueran objeto de todos los despropósitos posibles, tras lo cual vino la falta de interés, el consecutivo abandono y, finalmente, en el caso del Sol de Marbella, la destrucción.

De hecho, la imponente escultura sampedreña también fue destruida en 1992, pero el tesón de su creador logró que fuera reelaborada, aunque ya en otra ubicación. Esta es, ciertamente, una historia rocambolesca, como casi todas las que tienen como protagonista a Jesús Gil. El monumento original, una estatua de doce metros de altura, con el rostro lleno de expresividad y un majestuoso brazo, cuya mano señala al cielo, estaba colocado en la plaza de la Iglesia y fue inaugurado en 1982. Allí permaneció hasta que Gil se convirtió en alcalde y, arbitrariamente, decidió cambiar la ubicación de la estatua, siendo su intención situarla junto a la N-340. El autor ofreció su colaboración para el traslado, aunque las autoridades gilistas hicieron caso omiso y la escultura sufrió graves daños. Como hemos apuntado, Vicente de Espona consiguió, tras la firma de un segundo contrato, puesto que el primero se perdió por causas no aclaradas, cosa habitual en aquella época, llegar a un acuerdo con los dirigentes municipales para la rehabilitación de su obra, pero en 1994 la escultura todavía no estaba acabada debido al perenne desinterés del gobierno gilista. Será necesario un nuevo acuerdo entre Espona y Gil, el tercero ya, para que Síntesis pudiera ser reinaugurada definitivamente a finales del citado año. En la actualidad, sin embargo, la estatua de Espona vuelve a estar  en una situación muy parecida a la del período 1992-1994, encontrándose tirada sin protección alguna en un descampado municipal desde diciembre de 2008. En efecto, debido a los trabajos del soterramiento de la carretera, esta es la nueva ubicación que se le ha reservado desde la Delegación de Cultura, que muestra con esta actitud el mismo nulo interés que los gilistas por el patrimonio de Marbella.

SíntesisSítesis de San Pedro Alcántara en su segunda ubicación.

Aunque en un estado lamentable, la estatua de San Pedro todavía se conserva, algo que no ocurre con el Sol de Marbella, reconocido símbolo de la Transición en nuestra ciudad. En 1991, el grupo GIL decidió derribar la Sala de Usos Múltiples, en la plaza de la Victoria, en pleno centro de Marbella y cuya entrada estaba decorada con el mural de Espona. Las excentricidades de Jesús Gil no tenían límite, dado que su idea era construir allí una sala de plenos abiertos, en los que todos los ciudadanos podrían participar, pero que acabó siendo, ¡quién iba a decirlo!, un indigno restaurante, propiedad de un íntimo amigo del alcalde. Además, con tal acción no sólo se privó a Marbella  de un lugar abierto a la cultura, sino también del único teatro que existía en la ciudad, teniéndose que esperar más de diez años para la construcción de uno nuevo, cuyas infraestructuras y cutre diseño dejan mucho que desear. El entonces delegado de Urbanismo, Antonio Sampietro, que en los últimos años ha pretendido lavar su imagen arremetiendo contra sus compinches, como si él no hubiera tomado parte en el saqueo sistemático de Marbella, dejó claro que su intención era reponer el Sol de Marbella en el nuevo edificio, lo que nunca llegó a suceder, como debe haberse intuido. Las mentiras que recibió por partes de los responsables de Cultura hicieron que Espona  acabara descubriendo que su escultura había ido a parar a un depósito del polígono industrial, donde estaba cubierta de mugre y sin posibilidad de reutilización. Hasta hoy. Un cielo nublado parece haberse interpuesto ante el Sol de Marbella, que desde 1977 a 1991 decoró uno de los edificios más emblemáticos de los años  ochenta, que albergó un teatro, una biblioteca y una sala de exposiciones. A pesar de todo lo expuesto,  este expléndido panel solar, alegoría de la feminidad y que incluye alusiones al rico litoral andaluz, todavía puede contemplarse en algún que otro respaldo de los bancos cerámicos de la Alameda, también muy deteriorados.

sala-usos-multiplesUn teatro… ¡No! Hoy es el restaurante La Pesquera.

Para terminar, aludiré a Homenaje a Andalucía, monumento que desde su inauguración en 1982 ha logrado mantenerse en su lugar original, aunque cada vez se encuentra más deteriorado por el desinterés municipal y la apatía ciudadana. Se trata de un obelisco de seis metros de alto, el cual está decorado con motivos alusivos a la cultura e historia de Andalucía, que hacen referencia a todas las civilizaciones que han pasado por estas tierras: íberos, fenicios, griegos, romanos, musulmanes, etcétera. En cualquier caso, además de estas tres emblemáticas obras, existen en Marbella otras huellas monumentales de Vicente de Espona, como Regreso del Olivar, un grupo escultórico también ubicado en San Pedro Alcántara, y la enorme fachada del gimnasio Atenas, bastante más desconocidas, si cabe, que las anteriores. En fin, el legado artístico que Espona nos dejó debe ser restaurado y puesto en valor, demostrando a los todavía muchos defensores de Jesús Gil que en Marbella ya se comían jamones antes de que él llegara a destrozarla.

Para saber más:

MOYANO PUERTAS, F., «Vicente de Espona: la huella del artista en Marbella», Revista Cilniana, 10, 1998, págs. 36-42.