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El conservatorio de Marbella

Posted in Denuncia with tags , , , , , , , , on 22 octubre, 2009 by ¡¡Arde Marbella!!

La primera vez que entré en el conservatorio de Marbella las cajas de fruta se apilaban cerca de la puerta y el olor a pescado era fuerte. Las paredes de las aulas estaban almohadilladas con corcho raído y el ambiente era tristón por culpa del suelo gris, el intenso azul marino de los pasillos y los fluorescentes del techo, aunque daba al lugar cierta alegría el conserje, con sombrero de paja y camisa abierta hasta el pecho, siempre dispuesto a darte conversación. En efecto, en otoño de 1995 el conservatorio se encontraba todavía ubicado en el edificio del antiguo mercado, que fue demolido poco después por acción de la especulación gilista: el mural de Las señoritas de Aviñón, que decoraba la entrada del establecimiento central, cayó en el olvido; los alumnos de música y danza, a la espera de un nuevo lugar donde recibir las clases, peregrinamos a la guardería municipal; el alcalde Jesús Gil se embolsó, como era costumbre, un buen dinero por la recalificación ilegal de los terrenos; y supongo que el conserje, quien sigue igual de alegre, como pude comprobar gratamente hace varios meses mientras hacía zapping (programa Aquí Estamos de Canal Sur, ver  a partir del minuto 10:05 y del 58:25 del capítulo dedicado a Marbella), acabó jubilándose. Así pues, después de que los alumnos terminarán el curso solfeando en bancas de párvulo, el conservatorio fue trasladado en el año 1996 a la plaza del Puente Ronda, a un edificio rehabilitado y adaptado para la enseñanza, propiedad de la familia Maíz Martín, que lo cedió por quince años al Ayuntamiento.

Aunque recibió un indigno nombre, el de su director, un prepotente y chulo músico gaditano, que visitaba el centro más de noche que de día, si es que alguna vez pasaba por allí en todo el año, el conservatorio se convirtió pronto en un punto de referencia para la ciudadanía y la gente joven, aportando algo de vitalidad al decaído casco antiguo de Marbella. Además de música y danza, allí se han impartido clases de teatro y celebrado multitud de conciertos y recitales, sin olvidar que en sus primeros años cobijó una pequeña biblioteca municipal, que hacía el apaño y por lo menos no se calaba por usar pésimos materiales en la construcción. Hace unos diez años que terminé mis estudios de grado elemental, pero el conservatorio ha seguido siendo parte de mi vida por ser lugar de encuentro  y reunión, al tiempo que transitar por la coqueta plaza donde aún se ubica siempre es reconfortable, no sólo por la música que sale de los ventanales, si no porque el lugar es el único de nuestro casco antiguo donde todavía pueden verse, cuando terminan las clases, niños jugando y chavales en pandilla. Parecía, en definitiva, que algo funcionaba en Marbella, especialmente cuando Felipe Campuzano fue destituido en el año 2003, aunque hubo que esperar hasta los tiempos de la Gestora para ver su nombre desvinculado por completo de la institución.

Pero entonces el PP ganó las elecciones municipales de 2007 y pronto la realidad cayó sobre el conservatorio como una losa de piedra. En abril de 2008, según palabras de Miren Alberdi, que ha acabado dimitiendo como directora, la corporación local ya tenía pensado trasladar el conservatorio y no renovar el contrato de arrendamiento con los propietarios, uno de los cuales, como bien sabemos todos, es el médico Antonio Maíz, concejal de Salud. Por ley, al poseer el 33,3% de la sociedad propietaria del conservatorio, el concejal se encuentra en una situación de incompatibilidad, por lo que debe dejar su cargo o el centro tiene que ser reubicado en otro edificio. Aquí empiezan los problemas y las incoherencias municipales, puesto que desde un principio sólo se ha barajado la segunda opción, sacar el conservatorio del Puente Ronda, decisión que el Ayuntamiento mantuvo oculta a la opinión pública todo el tiempo que pudo. Cuando fue elegido como concejal, Antonio Maíz era lógicamente consciente de que recibía desde 1994 una renta todos los meses por parte del Ayuntamiento a cambio del alquiler de su propiedad, un palacete moderno heredado de su padre, también conocido y reputado médico de la ciudad. Por tanto, él mismo sabía que convirtiéndose en concejal quedaría en una tesitura delicada respecto a esta cuestión. Por si ello fuera poco, esta incongruencia ha acabado convirtiéndose en el principal argumento municipal para efectuar la reubicación del conservatorio, reparos que la corporación local todavía no ha puesto a que La Juanita, empresa del concejal Antonio Espada, suministre constantemente materiales de construcción para casi todas las obras municipales.

¿Es la familia la que ha decidido no renovar el contrato de alquiler o el propio Ayuntamiento? A efectos prácticos no hay respuesta posible porque una de las personas implicadas, el mencionado concejal de Salud, es pieza importante de ambas partes. El dar, desde luego, no es virtud admirable y reseñable de esta familia que dice desvivirse por Marbella. No olvidemos, en cualquier caso, que no están regalando nada; que reciben mes a mes una buena tajada por la cesión del edificio, el cual, aquí viene lo bueno, fue rehabilitado y reformado con dinero municipal. La obra vino a costar unos cuatrocientos millones de pesetas, pagado por todos nosotros y que a partir de ahora, cuando la casa vuelva a la familia, ellos disfrutarán en exclusiva. Entre tanto, el conservatorio se muda al Parque de la Constitución y nuevamente la ciudadanía tiene que hacer frente a una costosa obra de rehabilitación y adecuación. Así pues, en conclusión, no sólo perdemos un espacio de cultura y sociabilidad en pleno centro de Marbella, sino que ahora también nos quitan medio parque.

Queda claro, después de esta larga argumentación, que detrás de todo esto hay, como siempre en esta vida, cuantiosos intereses económicos. De hecho, parece que durante todo este tiempo han visitado la casa algunos compradores, quienes contaban además con el beneplácito previo de la familia. En su defensa, el concejal afirma que desde mayo de 2007 no ha recibido ingreso alguno por la concesión, pero lo cierto es que el contrato sigue vigente y la sociedad familiar no ha dejado de recibir el dinero todos los meses. Es más, en concepto de indemnización, desde el 15 de septiembre pasado los dueños del inmueble obtendrán cada mes casi mil quinientos euros más (de 6.000 a 7.482) por la prórroga del arrendamiento. Era esto o los alumnos se quedaban en la calle sin poder dar clases durante todo un año, puesto que la finalización de la obra del nuevo conservatorio no está prevista hasta septiembre de 2010. Es importante que los ciudadanos de Marbella no pasemos por alto ese último dato, como tampoco debemos obviar que el nuevo PGOU cambia la calificación urbanística del edificio del Puente Ronda de equipamiento público a suelo residencial privado, lo que recibió numerosas alegaciones a las que Ángeles Muñoz y su equipo hicieron oídos sordos. Lo que más jode, en fin, es que aunque el dinero no le haga mucha falta, según su declaración de bienes, Antonio Maíz junto con su familia llegó a pedir por la citada ampliación del contrato al propio Ayuntamiento para el que él trabaja hasta 8.287 €, sin mostrar la más minina generosidad para con sus propios conciudadanos.

Prometeo.

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