Archivo para Síntesis de San Pedro de Alcántara

Vicente de Espona (1918-1995)

Posted in Denuncia, Pintura y escultura with tags , , , , , , , , , on 12 abril, 2009 by ¡¡Arde Marbella!!

A menudo, cuando enfilaba El Peral cuesta arriba, camino de mi barrio, solía recordar vagamente la silueta de un mural escultórico, que en mi mente tomaba formas psicodélicas, sin saber bien qué era y dónde estaba antes de su repentina desaparición. Pasados algunos años, ya sin miedo de llevarme un castigo de mi madre por llegar tarde a casa, supe que se trataba del Sol de Marbella, escultura  con sabor a tardes de teatro. Lo mejor vino tiempo después, no hace mucho, cuando descubrí que su autor, Vicente de Espona, también había realizado otros dos monumentos habituales en mi infancia, que, hasta ese justo momento, no me habían importado nada. Uno de ellos, Homenaje a Andalucía, fue blanco de no pocos balonazos y diana improvisada cada vez que iba a jugar a la Divina Pastora; el otro, llamado Síntesis de San Pedro de Alcántara, y que, como el Sol de Marbella, ha vivido tiempos mejores, es mi único recuerdo de las pocas veces que visité la feria sampedreña. Está claro que Parques y Jardines fue siempre la delegación predilecta en los años de Jesús Gil, en detrimento del patrimonio artístico de la ciudad, por el que nunca nadie de su equipo mostró el más mínimo interés, exactamente igual que yo cuando jugaba a la pelota. Yo voy a redimir mi culpa en estas líneas, ellos, me temo, nunca lo harán.

Sintésis por los suelos (diciembre de 2008)Así se “conserva” la escultura Síntesis desde diciembre de 2008.

Vicente de Espona Carrera nació en Valencia en el año 1918. Su pasado de juventud está vinculado inevitablemente a la terrible guerra española, la cual, como a muchos otros, le privó de sus mejores años. Tras el fin de la contienda, vivió y trabajó en Barcelona, donde curso estudios de abogacía. Su verdadera pasión, no obstante, siempre había sido el arte, lo que le llevó a una crisis de certidumbres y, finalmente, a abandonar su oficio en 1951 para trasladarse a Brasil, momento en el que arranca su obra. Característico por sus curvas sinuosas, su trazo esquemático y su vistosidad compositiva, Espona será un artista vanguardista y reconocido en São Paulo, sobre todo por sus murales, en los que solía emplear materiales diversos y contrapuestos.  En los años setenta regresa a España y establece su taller en Marbella, ciudad donde residirá hasta 1995, fecha de su muerte. Aquí realizó, sin duda, algunas de sus mejores obras, entre las que se encuentran las tres ya citadas más arriba, destinadas a embellecer nuestra ciudad y que otorgan un distintivo especial a los lugares donde fueron colocadas. Ello no ha impedido que a partir de 1991 fueran objeto de todos los despropósitos posibles, tras lo cual vino la falta de interés, el consecutivo abandono y, finalmente, en el caso del Sol de Marbella, la destrucción.

De hecho, la imponente escultura sampedreña también fue destruida en 1992, pero el tesón de su creador logró que fuera reelaborada, aunque ya en otra ubicación. Esta es, ciertamente, una historia rocambolesca, como casi todas las que tienen como protagonista a Jesús Gil. El monumento original, una estatua de doce metros de altura, con el rostro lleno de expresividad y un majestuoso brazo, cuya mano señala al cielo, estaba colocado en la plaza de la Iglesia y fue inaugurado en 1982. Allí permaneció hasta que Gil se convirtió en alcalde y, arbitrariamente, decidió cambiar la ubicación de la estatua, siendo su intención situarla junto a la N-340. El autor ofreció su colaboración para el traslado, aunque las autoridades gilistas hicieron caso omiso y la escultura sufrió graves daños. Como hemos apuntado, Vicente de Espona consiguió, tras la firma de un segundo contrato, puesto que el primero se perdió por causas no aclaradas, cosa habitual en aquella época, llegar a un acuerdo con los dirigentes municipales para la rehabilitación de su obra, pero en 1994 la escultura todavía no estaba acabada debido al perenne desinterés del gobierno gilista. Será necesario un nuevo acuerdo entre Espona y Gil, el tercero ya, para que Síntesis pudiera ser reinaugurada definitivamente a finales del citado año. En la actualidad, sin embargo, la estatua de Espona vuelve a estar  en una situación muy parecida a la del período 1992-1994, encontrándose tirada sin protección alguna en un descampado municipal desde diciembre de 2008. En efecto, debido a los trabajos del soterramiento de la carretera, esta es la nueva ubicación que se le ha reservado desde la Delegación de Cultura, que muestra con esta actitud el mismo nulo interés que los gilistas por el patrimonio de Marbella.

SíntesisSítesis de San Pedro Alcántara en su segunda ubicación.

Aunque en un estado lamentable, la estatua de San Pedro todavía se conserva, algo que no ocurre con el Sol de Marbella, reconocido símbolo de la Transición en nuestra ciudad. En 1991, el grupo GIL decidió derribar la Sala de Usos Múltiples, en la plaza de la Victoria, en pleno centro de Marbella y cuya entrada estaba decorada con el mural de Espona. Las excentricidades de Jesús Gil no tenían límite, dado que su idea era construir allí una sala de plenos abiertos, en los que todos los ciudadanos podrían participar, pero que acabó siendo, ¡quién iba a decirlo!, un indigno restaurante, propiedad de un íntimo amigo del alcalde. Además, con tal acción no sólo se privó a Marbella  de un lugar abierto a la cultura, sino también del único teatro que existía en la ciudad, teniéndose que esperar más de diez años para la construcción de uno nuevo, cuyas infraestructuras y cutre diseño dejan mucho que desear. El entonces delegado de Urbanismo, Antonio Sampietro, que en los últimos años ha pretendido lavar su imagen arremetiendo contra sus compinches, como si él no hubiera tomado parte en el saqueo sistemático de Marbella, dejó claro que su intención era reponer el Sol de Marbella en el nuevo edificio, lo que nunca llegó a suceder, como debe haberse intuido. Las mentiras que recibió por partes de los responsables de Cultura hicieron que Espona  acabara descubriendo que su escultura había ido a parar a un depósito del polígono industrial, donde estaba cubierta de mugre y sin posibilidad de reutilización. Hasta hoy. Un cielo nublado parece haberse interpuesto ante el Sol de Marbella, que desde 1977 a 1991 decoró uno de los edificios más emblemáticos de los años  ochenta, que albergó un teatro, una biblioteca y una sala de exposiciones. A pesar de todo lo expuesto,  este expléndido panel solar, alegoría de la feminidad y que incluye alusiones al rico litoral andaluz, todavía puede contemplarse en algún que otro respaldo de los bancos cerámicos de la Alameda, también muy deteriorados.

sala-usos-multiplesUn teatro… ¡No! Hoy es el restaurante La Pesquera.

Para terminar, aludiré a Homenaje a Andalucía, monumento que desde su inauguración en 1982 ha logrado mantenerse en su lugar original, aunque cada vez se encuentra más deteriorado por el desinterés municipal y la apatía ciudadana. Se trata de un obelisco de seis metros de alto, el cual está decorado con motivos alusivos a la cultura e historia de Andalucía, que hacen referencia a todas las civilizaciones que han pasado por estas tierras: íberos, fenicios, griegos, romanos, musulmanes, etcétera. En cualquier caso, además de estas tres emblemáticas obras, existen en Marbella otras huellas monumentales de Vicente de Espona, como Regreso del Olivar, un grupo escultórico también ubicado en San Pedro Alcántara, y la enorme fachada del gimnasio Atenas, bastante más desconocidas, si cabe, que las anteriores. En fin, el legado artístico que Espona nos dejó debe ser restaurado y puesto en valor, demostrando a los todavía muchos defensores de Jesús Gil que en Marbella ya se comían jamones antes de que él llegara a destrozarla.

Para saber más:

MOYANO PUERTAS, F., «Vicente de Espona: la huella del artista en Marbella», Revista Cilniana, 10, 1998, págs. 36-42.

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